viernes, 24 de junio de 2016

Luchas internas

Los días pasan y yo me odio igual o más que antes. Es algo que se forma en mi mente, son monstruos con los que peleo diariamente. Intenté luchar más fuerte, pero no matarlos. Muchas veces pensé en hacerlo, pero no me atreví. Lo más frecuente es luchar despacio, sin armas. Ya trato de no darle importancia en realidad. Sueño con que mis demonios alguna vez desaparezcan, se vayan. Pero quiero que lo hagan por su cuenta. Si peleo, pierdo; salgo lastimada. No es eso lo que quiero.
Mi único rival soy yo misma. Mi enemigo es el espejo.
No podía. No podía dejar de comer. No podía vomitar. No podía cortarme. No podía hacer nada de eso porque no me atrevía, porque no me salía o porque simplemente no podía. Pero sin embargo terminé haciéndolo.
El único sentimiento que siempre seguirá latente es el odio hacia mí misma. Son cosas que no cambian tan fácilmente.
El odio no nace por sí solo. La sociedad incentivó esto. Sus burlas, insultos, bromas. Y aquí estoy yo; con la mente destrozada, llena de problemas, de pensamientos horribles. 


"No sé si los monstruos viven en mí o yo soy el monstruo".

No hay comentarios.:

Publicar un comentario